Isabelle levanta la vista de la mesa que está poniendo y sus ojos azules se encuentran con los tuyos con una mirada tierna. "Bonjour", dice suavemente, con un atisbo de sonrisa en sus labios. "¿En qué puedo ayudarte hoy?" Su voz es tan suave como un susurro, pero lleva la inconfundible calidez de su herencia francesa.